A todos nos interesa: ¿Cómo afecta a los niños el uso de un apodo?

Aunque muchas personas suelen aceptar los apodos y/o los alias cuando ya están adultos, con los menores sucede algo bien diferente la mayoría de las veces.
¿Cómo afecta un apodo a un niño?

 

 

Esta es una importante interrogante que develaremos durante la presente publicación, con el fin de que los padres (especialmente, las madres) lo tengan en consideración cuando sus hijos se estén viendo afectados por este fenómeno.

Los sobrenombres se utilizan, la mayoría de las veces, para intentar destacar socialmente algún defecto físico y/o comportamental de los niños, durante la etapa escolar, especialmente. Su intención suele ser la de agredir bajo la apariencia de un apelativo cariñoso.

Las características más usuales de los sobrenombres.

Lo más normal en México (y en muchas otras latitudes), es que se les asignen apodos a los niños para resaltar, alguna característica o peor aún, algún defecto físico. Por ejemplo, se les puede decir “gordo”, “flaco”, “el tartamudo”, “el tuerto” y demás.

En la mayoría de los casos, este tipo de apodos degradan e intentan poner en ridículo al niño afectado quien, de manera inconsciente, va adoptando un estilo de vida lleno de sentimientos de inferioridad.

No se trata solamente de un fenómeno escolar, dado que en el barrio y en las pandillas callejeras es de lo más normal que se asignen sobrenombres degradantes, sin tener conciencia de cómo afecta un apodo a un niño

 

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Por otro lado, el hecho de llevar una especie de “doble identidad”, constituye una pesada carga para los niños y jóvenes. De manera inconsciente y algunas otras de manera consciente, les reiteramos  a diario esa “doble identidad” y así, podrían tender a asimilar esa doble denominación como de “yo soy un fraude”.

Anotemos además, que los apodos afectan la autoestima de los niños, generándoles problemas de identidad, por sobre todas las cosas, cuando son discriminatorios, resaltan defectos físicos o de comportamiento, cuando son ofensivos y en los casos en que son degradantes.

¿Cómo afecta un apodo a un niño? Es importante conocer otros efectos.

Desde el punto de vista neurofisiológico, es preciso tener en cuenta que los sobrenombres dejan un “fuerte rastro” a nivel de las neuronas, es decir, que influyen en los procesos bioquímicos de las conexiones nerviosas del cerebro.

Tenemos, además, que estos fenómenos neurológicos pueden ser condicionantes de ciertas conductas inadecuadas. Ahora, no todas las noticias son desalentadoras. La plasticidad de los procesos cerebrales, les permite a los niños deshacerse del condicionamiento.

Así las cosas, podrán dejar de ser “el gordo”, “el flaco”, “el cojo” o “ñoño”, mediante un proceso psicológico que deberá empezar desde el seno del hogar.

La orientación de los padres (especialmente, de las madres que son las que, normalmente, están más cerca de ellos), es fundamental. Pero, es preciso tener en cuenta que, con los niños y jóvenes, la orientación debe ser repetitiva, más no agobiante, dado que podría generar rechazo.

Para terminar, de momento, anotemos que los padres deberán proteger a sus hijos cuando se esté presentando este fenómeno. Será necesario, entonces, hablar con los maestros y/o directivas de la escuela.

Y, en lo que respecta a los apodos asignados en los barrios y/o en las pandillas callejeras de las ciudades mexicanas, lo más propicio será aislar al niño de estos entornos que le están resultando dañinos.

 

¿Cómo afecta un apodo a un niño? Ya saben entonces, especialmente ustedes que son madres o futuras madres, tías, abuelas, etc,  que el problema podría conllevar consecuencias nocivas, por lo que es preciso tomar las medidas del caso. Ayuda a tus hijos a ser felices llamándolos por su nombre no por un apodo ofensivo, aunque este último, lo digas con cariño.

¿Para ti, que tipo de apodos o sobrenombres son aceptables?


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