La importancia de un nombre propio.

Entre las muchas notas características que distinguen a todo ser humano de los demás, es el nombre. De ahí, la enorme importancia de un nombre propio adecuado, mediante el cual nos identificará  durante toda la vida.

 Las mamás siguen disponiendo de gran influencia a la hora de asignarle el nombre a su bebé, al fin y al cabo, fueron ellas quienes lo llevaron en su vientre y son quienes están en íntima relación con ellos.

La enorme importancia de no tomar una decisión precipitada.

El nombre acompañará a un ser humano durante toda su vida y será, además, la palabra que más recurrentemente escucharemos, dado que en todas partes nos llamarán por nuestro nombre, al menos eso es lo deseable.

En tal virtud, será más que imprescindible que los padres se tomen el tiempo necesario para decidir dicho nombre, así sea necesario llegar a casa (desde el hospital) con un “bebé aún anónimo”.

La importancia de un nombre propio es tal, que de él depende, en gran media, el que nuestros hijos no sean objeto de burlas o señalamientos degradantes durante toda su vida.

Ya pasaron esos tiempos lejanos, en los que era “inevitable” colocarle al bebé varón el nombre de su padre, aunque fuera un nombre de lo más extraño o grotesco. De la misma manera, ya no es necesario asignarle a las bebés el nombre de su madre, tía o  abuela.

Asignarles un nombre que les resulte agradable pronunciar a sus padres, familiares, amigos, compañeros de escuela o universidad, vecinos y demás, será la mejor de las decisiones, de cara al bienestar psicológico de quien, algún día, será un adulto inserto en un entorno social.

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Será buena decisión, asignarle a los hijos un nombre popular, aunque todos digan “le asignaste el nombre más común de todo el mundo”, como sería el caso, por ejemplo, de Juan, Jorge, Carlos, María, Ana y similares. Será, por mucho, una mejor decisión que darles nombres impronunciables o que coincidan con alguna nota distintiva de sus cuerpos.

Seamos más explícitos a este último respecto:

"Si el bebé es de raza negra, no sería una decisión sana darle el nombre de Blanca porque, muy seguramente, será objeto de señalamientos (aparentemente cariñosos) durante toda su vida".

Hay muchos otros nombres que no son populares o que pueden tener origen en otras latitudes o religiones que también son muy bonitos, recuerda que lo importante es que tu bebé se sienta amado siempre al pronunciar su nombre.

 

Otros aspectos sobre la importancia de un nombre propio.

Otro factor a tener muy en cuenta, sobre todo de cara a la futura etapa escolar de los niños y niñas, se constituye por el hecho de que no es conveniente darles nombres que se asemejen a los del sexo opuesto.

En el mismo orden de ideas,  no es recomendable asignarles a los bebés (niñas y niños) nombres demasiado tiernos o que denoten una relación muy directa con la niñez.

Si, por ejemplo, le asignamos a nuestro hijo un nombre en diminutivo, podrá sonar excelente durante la niñez e, incluso, durante la adolescencia. Pero, ¿qué sucederá cuando, eventualmente, sea un alto ejecutivo de una importante empresa?

Como hemos podido apreciar, la importancia de un nombre propio adecuado es enorme. Mucho más de lo que, a primera vista, nos podríamos imaginar.

¿Cuál es para ti el nombre más bonito del mundo?


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